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Salida de agua de la balsa

Son las 22:00 estoy en mi huerto de Gandía. El encargado me acaba de dar el agua, que emana a borbotones de una gran balsa que hicieron los agricultores de la zona hace mas de cien años.

Ya oigo el borboteo del agua acercarse a gran velocidad por las canalizaciones. Qué sonido más embriagador, mientras pienso en como sentará a los naranjos este riego. Aramos todo el campo hace unos 15 días, la tierra se oxigeno, añadimos fertilizantes naturales y dejamos hacer al sol y a la naturaleza hasta ahora en que añadimos el componente disolvente de la materias necesarias para la natural alimentación del naranjo “EL AGUA”.

Tengo todo preparado para que el agua cuando llegue, directamente empiece a inundar la primera tabla de arboles que tiene unos 5mts de ancho. De repente noto el fresco del agua en mis pies “que sensación”. Que fresquita que esta´; la tabla se empieza a inundar con el riego a manta que practicamos tradicionalmente en nuestra familia. Mientras se inunda voy rápidamente a preparar los tapones necesarios para la segunda tabla, ya quedan pocos metros para llegar el agua al final de la tapa y ya estoy actuando sobre el desviador de la acequia que cierra el paso del agua de esta tabla y rápida y veloz el agua entra ferozmente en la segunda tabla.

Ahora tengo 5 minutos de espera. Me siento en la acequia y pongo los pies dentro del agua, “arrea” que fría está.  Que sonidos más auténticos, solo yo, el agua, los animales nocturnos y esa paz. En ese momento pienso ser el hombre más feliz del mundo, no cambio esta situación por un hotel de 5 estrellas. Soy feliz, hago lo que me gusta, no puedo expresar con palabras lo que es el verano para un agricultor de cítricos. Es duro pero tiene momentos como este que valen su peso en oro.

Mientras espero aquí  fresquito, pienso en que este año la cosecha no es tan abundante como el  año anterior, se ve a simple vista, hay un un tercio menos de naranjas. Todo ocurre debido a que en mayo y junio ha hecho frio y no ha cuajado toda la flor que debería haber cuajado.

Espero que los precios a los que se venda la naranja el año que viene compensen la falta de producción. Espero que sí, porque la naturaleza compensa, a menor cantidad de naranjas por árbol, se aumenta el calibre el nivel de azúcar y la calidad general  de la naranja.

Nos pasamos el día pensando si el año que viene podremos seguir trabajando y viviendo de esta tierra valenciana que durante más de 200 años nos regala a nuestra familia la posibilidad de vivir de ella.

Mientras mis pensamientos están ahí, el agua ya esta al final de la tabla y tengo que volver a cambiar el curso para regar la tercera. Pienso yo…..

Seguro que hoy se me hace de día regando, no llega la cantidad de agua necesaria, se debe perder por la acequia, tendré que revisarlo, que el agua es carísima aquí  y no debemos desaprovechar nada.  Sigo pensando si … ¿deberíamos instalar goteo?.

Todos los colegas que siguen vendiendo las naranjas a comerciantes, me dicen que sí, que si no, no es soportable el increíble costo del agua y la cantidad de mano de obra necesaria para seguir cultivando de forma tradicional.

Yo pienso….  Si pongo goteo y lleno el campo de mangueras, cuando haya hierba no voy a poder pasar el ecológico tractor, este me rompería las tuberías, tendría que quitar las hierbas como los demás agricultores modernos y latifundistas, a base de veneno para malas hierbas, seguro que más barato que el gasoil del tractor y muchos menos carísimos jornales,. Con una buena máquina de pulverizar y un día de trabajo, todo el problema resuelto.

Otro problema que encuentro es ¿Cómo oxigeno la tierra sin pasar el tractor para que el fertilizante se convierta en alimento para mis naranjos? Claro, comprando nitratos, sulfatos y otros productos químicos que abonarían la tierra rápida y eficazmente.

¿Qué comerían mis amigos, y mi familia, y mis clientes? ¿Podría seguir llamando al proyecto, “NARANJA TRADICIONAL DE GANDIA”?, Creo que no, no sería consecuente. Bueno, seguiremos como siempre mientras podamos y podremos siempre que nuestros clientes y amigos sigan confiando en nosotros.

Ale, voy a seguir con la tarea, que con estos pensamientos va a salir el sol y esto estará por regar.

Un abrazo a todos y gracias.

Vicente Ibáñez